Mañana será otro día…

Que tu hijo encadene un virus tras otro sin recuperarse del todo nunca, que cada mañana llore y te eche los brazos puede querer decir que a su manera te está implorando algo… “mamá, no vayas a trabajar…Mamá, no me dejes solo. No me dejes con gente extraña en un sitio extraño. No me dejes con gente que por muy conocida y querida que sea, no son tú. Soy pequeño, y es a ti a quien necesito”.
En este extraño mundo en el que vivimos, generalmente no queda otra opción. Hay que salir a ganar dinero para pagar una casa, comida y ropa que ponernos. Hay que salir a ganar dinero para pagar a personas que cuiden de tu hijo mientras tú sales a ganar dinero para pagar a personas que cuiden de tu hijo mientras tú…. Y así se entra en una espiral cargada de sinrazón y paradojas absurdas.
El panorama actual, para más inri, te obliga a vivir en la incertidumbre perpetua. Con el culo permanentemente encogido mientras se acerca la fecha de caducidad de tu contrato de subcontrata de subcontrata de subcontrata por ETT (enfermedades de transmisión temporal), de tres meses de duración (uno de prueba, always, aprieta más el culo si cabe).

“¿Has estudiado algún máster en la Universidad de Massachussets? ¿No? Vaya..
¿Hablas ruso, cantonés, urdu? Oops..
Tienes una decena de postgrados en márkting, community manager, emprendedurismo social, branding, multimedia, creación de apps? Ajá…
Bueno.. ya te llamaremos para el puesto de teleoperadora que solicitas…”

Este podría ser un resumen de las posibilidades laborales hoy en día.
Y se supone que por este panorama tengo que dejar a mi hijo, constantemente enfermo, al cuidado de terceras personas. Porque ¿qué alternativas hay?

1. Podemos mudarnos a la Aldea del Arce, hacernos eco sostenibles y cultivar nuestras propias patatas… en las pelis parecen felices.

2. También puedo aprender ganchillo, hacer cupcakes o muñecos con imperdibles de forma artesana para venderlo por internet e intentar abrirme hueco en un mercado ya sobresaturado de otras madres desesperadas como yo. Oops, me temo que llego tarde…

3. Puedo dejar de ir al cine o a comer fuera una vez al mes, puedo comprarle la ropa a mi hijo en tiendas de segunda mano y puedo (debo), por supuesto, asumir que será hijo único.

4. También podemos mudarnos al extrarradio a un piso de 40m2, quién necesita lavadero y terraza?

Que sí, que no todo es tan negro… hay una amplia gama de grises que ahora mismo no puedo ver porque tengo el día girado. Pero necesitaba vomitar esta especie de tragicomedia hoy y quién sabe, mañana será otro día…

031208-precariedad ViñetaParo

*Viñetas extraídas de Google Imágenes. Autoría J.R. Mora y el gran Forges.

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2 comentarios en “Mañana será otro día…

  1. Debo reconocer que cuando publiqué este post tenía el ánimo por los suelos (creo que se intuye, jajaja)… por suerte, días más tarde el panorama se volvió menos desolador y ahora veo la luz al final del túnel! tiene mucho que ver que recibí buenas noticias de índole laboral, of course…

    Pero te digo una cosa, no hay día que no me imagine viviendo en la Aldea del Arce, cultivando patatas y lejos de esta vorágine loca en la que estamos inmersos…

    Abrazote darling

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