Debate en Villa Koala

Una vez más acudo a mi pobre y abandonado blog después de llevar 2 o 3 semanas con la actualización escrita y sin tiempo para colgarla…

Hoy hago una reflexión que viene rondando por aquí desde hace un tiempo. Allá vamos…

Muchas veces cuerpo y mente, corazón y cerebro van por caminos distintos. Cada uno tira de un brazo y la bipolaridad se apodera de mi ser… ¿a qué viene esto? Pues a la toma de decisiones complejas en general y a una en particular: ¿Cuando es buen momento para tener un segundo hijo?

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Una de las preguntas del millón, sin duda. Y es que el concepto buen momento es tan relativo que a la postre acaba siendo inexistente, como los Reyes Magos, una forma de autoengaño a la que nos agarramos para dejar que el destino decida por nosotros.

Es evidente que hay que tener en cuenta varios factores, y esto es impepinable. Suelen ser factores mundanos como la economía doméstica, el momento laboral, el momento que vive la pareja y la fase de crecimiento en la que está el primer hijo. Pero, claro, conseguir la cuadratura del círculo y estar en la cúspide de tu vida en todos esos aspectos es misión imposible.

Los que ya lo han vivido suelen decir que el segundo hijo no hay que pensárselo demasiado porque si no te dan las uvas y acabas por dejarlo estar, si bien es cierto que también me han aconsejado esperar, y por otro lado, me han aconsejado no esperar demasiado. Bien, ¿el termino medio entre esperar y no esperar demasiando viene siendo… cual? He ahí el quid de la cuestión.

Mi parte racional ha establecido una serie de metas incuestionables que debemos alcanzar como familia antes de dar el paso, y la mayoría hacen referencia a Koalín porque mi prioridad en todo esto es que mi hijo no se vea perjudicado por ser “destronado” y no sufra. Así pues, en mi mundo ideal E. Debería haberse destetado, debería dormir solo, debería haber dejado el pañal. Toma ya, tres megahits en la vida de todo bebé en plena fase de cambio a niño mayor. A eso añadiría el inicio del cole y, por tanto, dejar de pagar cuotas de guardería que por muy municipales que sean son un pico. ¿Pido mucho? Seguramente…

Aparte del hecho de que mi hijo hará esos cambios cuando le de la real gana y no cuando quiera yo (porque no entra en mis planes dejar de respetar sus tiempos como he hecho hasta ahora), mi parte emocional-física siente que está preparada y que además postergarlo me da una pereza bárbara… no quiero haber conseguido tener un hijo semi-independiente de mi y empezar otra vez de cero con otro después de haberme acostumbrado ya a la dolce vita.

También hay que tener en cuenta el factor biológico-aleatorio… ¿quien me dice a mi que no me va a costar tiempo quedarme embarazada (aparte de papakoala, que se cree un semental)? E. No es una gran referencia, ya que no hubo búsqueda consciente-concienzuda…. En resumen: en nuestro caso papá koala tiene muy claro que hasta el año que viene nada, y a mi me entran los mil miedos… tanto si pienso en tirarme ya a la piscina como si esperamos. El caso es comerse la cabeza… jajajaja

Y vosotros qué me contáis? ¿os costó tomar la decisión? ¿os lanzasteis al vacío cuesta abajo y sin frenos? ¿estábais de acuerdo ambos?

Besotes

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