Identidad Koala

Antes de tener a mi hijo, los bebés me parecían todos iguales: pequeños muñequitos adorables e indefensos que comían y dormían e iban creciendo, sin más.

Al nacer E. y comprobar su alto nivel de paparrismo y de enganche a nosotros, papakoala lo bautizó como Koalín. Y con ese nombre se quedó, excepto en su período de cólicos (o lo que nosotros creíamos que eran cólicos) durante el cual pasó a ser Kokakolín, por aquello de los gases… jua jua. Así que a partir de entonces pasamos a ser la familia Koala y a volvernos locos por todo lo relacionado con ese simpático animalico australiano: prendas de ropa (h&m debió espiarnos, porque lanzó una línea de productos con koalas que hizo temblar nuestras carteras), peluches, dibujos animados… y en este punto entra el aspecto más friki de la historia que da nombre a este blog, hetelo aquí:

Un día, buscando vídeos en Youtube para entretener al niño, nos topamos con esta serie latinoamericana llamada Go Diego Go y desde entonces ese estribillo infernal se nos quedó grabado… tenía que aparecer por algún sitio, y al final se ha convertido en este blog… lo que son las cosas… jajajaja

Hasta la próxima!

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De cómo un pequeño koala llegó a mi vida

Aquí estoy de nuevo. Mis labores de tuneo del blog están resultando infructuosas por el momento, me estoy dando cuenta de que mi torpeza tecnológica alcanza límites insospechados… pero debo reconocer que como desahogo para mí misma, está siendo un exitazo. De momento no hay nadie más en la sala, pero oye, yo soy feliz así. Como iba diciendo, las rayas rosas aparecieron en mi vida de repente y aunque al principio fue un susto considerable, en seguida me embargó la felicidad. Las hormonas empezaron a hacer su efecto y me vi inmersa en un mundo de fantasía con flores, campanitas y ranas mágicas con sombreritos extraños (as Homer Simpson dixit). A ello contribuyó un embarazo ideal, durante el cual apenas vomité un par de veces y que no me provocó ningún otro malestar importante. Mi estado rollo sunshine, lollipops and rainbows se incrementó cuando nos confirmaron que esperábamos un niño y es que después de crecer con dos hermanas, me apetecía poner un hombre en mi vida (otro) además del hecho de que siempre había querido que mi primer hijo fuera varón, no sé por qué… los niños eran para mi un reto, un misterio apasionante. Koalín nació un caloruso día de verano, después de haber sufrido una especie de locura estresante pre parto en la que la desesperación por verle la cara se había apoderado de mi. Tras haber puesto en práctica todas las tonterías de la idiosincrasia popular para dar a luz a tiempo (caminar, infusiones varias, sexo absurdo e incómodo, más caminar, chocolate, posturitas extrañas…), mi pobre hijo decidió salir antes de que lo sacara yo misma, y eso que tan solo se demoró dos días de mi fpp. El parto fue rápido y relativamente fácil: rompí aguas a las 3 de la mañana y E. nació a las 13.27, a tiempo para el vermut. Para ser primeriza no está mal, y tengo un buen recuerdo del parto (lo pude sacar yo misma, en seguida me lo pusieron para hacer el piel con piel, se enganchó al pecho divinamente -demasiado bien, 15 meses más tarde aún no lo ha soltado-). A pesar de ello, si algún dia tengo otro hijo sé que daré a luz en un hospital público porque he comprobado que en los privados no dejas de ser un número, una clienta más y si tienen cola porque hay luna llena y están todas pariendo como locas no dudarán en meterte prisa. Eso fue lo que me pasó a mi, que no se respetaron los ritmos de mi cuerpo y se me aceleró con oxitocina cuando no era necesario. Ale, ya lo he soltado. Fin de la cita. yaestaaqui El siguiente capítulo hablará de los primeros meses… una época dura e intensa que a posteriori recuerdo como envuelta por una nebulosa… qué sabia es la puñetera Madre Naturaleza, que nos borra los recuerdos chungos para que volvamos a repetir! Abrazos

Let it flow…

Llevo días pensando en escribir algún post porque si dejo pasar demasiado tiempo esto se irá por donde ha venido, y el reto era conseguir que eso no pase… así que me he encerrado en la habitación, he dejado a Koalín con papakoala y en esas estoy. He pensado qué escribir, y mi primer intento ha sido un texto larguíiiisimo sobre cómo me convertí en madre (un poco así, de la noche a la mañana) pero aunque mis conocimientos sobre blogs sean extremadamente limitados, algo me dice que escribir el Quijote en la segunda entrada no es una buena idea. De ahí el título, así que simplemente dejaré que fluyan los pensamientos…

A modo de presentación, y de forma muy resumida, simplemente decir que Koalín llegó por sorpresa y nos vimos inmersos en el asombroso mundo de la paternidad sin comerlo ni beberlo. Recuerdo que me costó un mundo hacerme a la idea de que esa personita en miniatura era mía… Quién me lo iba a decir cuando ahora, pasados 15 meses de su nacimiento, soy incapaz de imaginar mi vida sin él y me descubro muchas veces pensando cómo he podido vivir hasta entonces sin tenerle (¿no me aburría? jajajaja)

En mis estructurados y superanalizados planes de futuro entraba la maternidad, por supuesto, pero habían muchos pasos previos: viajar por todo el mundo, casarme quizá y sobre todo construirme una carrera en el mundo laboral con la que me sintiera satisfecha. Infeliz de mi, no contaba con el azote de la crisis… que me devolvió a la realidad de un tortazo demostrándome que eso de la carrera profesional era una leyenda urbana para los de mi generación, máxime para los osados que decidimos estudiar una carrera de letras, tan apasionante como inservible. Así que me vi inmersa en una concatenación permanente de trabajos temporales y mal pagados que, al menos, me permitían pagar mi parte del alquiler.

Y en ese contexto tan inestable como rebosante de amor, como no podía ser de otra forma, mi pequeño decidió dar la campaná

La brevedad manda por estos lares, así que la continuación próximamente en sus mejores pantallas!

Besotes koalinizantes

…Cucú…

Si me hubieran dado 5 céntimos cada vez que he pensado en hacer un blog, probablemente sería millonaria. Hasta ahora no me he animado por varios motivos (además del típico “no puedo dedicarle el tiempo que requiere”), entre ellos que no tengo ni pajolera idea de cómo funciona esto y me consta que es todo un mundo… digamos que me quedé anclada en el pasado de los Fotologs y me he convertido en una abuelita tecnológica. Prometo intentar ponerme al día pero mucho me temo que será un proceso largo, así que si has llegado aquí por casualidad, disculpa este aspecto tan paupérrimo… soy novata.

Por otra parte, la apabullante proliferación de blogs me ha estado echando hacia atrás… porque ¿qué puedo ofrecer yo que sea distinto a las miles de opciones existentes que, además, son tan completas/fascinates/estupendas? ya os lo digo yo: NADA. Así que mis pretensiones son modestas, este blog nace para mi misma y para aquellos que pasen por aquí y lean algo que les guste (momento que quizá llegue, quien sabe).

Llegados a este punto, creo que va siendo hora de decir como mínimo de qué voy a hablar… en primer lugar, de mi experiencia como madre primeriza (otro blog de maternidad, aaarrrg!) pero también de cualquier otro tema o experiencia que me surja.

Bueno, por hoy me callo. Llegó el momento de enfrentarme al miedo que me da hacer click en el botón de “publicar” y asomarme a ver qué ha salido (primero tendré que encontrar el botón, jajaja)

Hasta la próxima, que espero no tarde!

Abrazos koalinescos.