Preparando el 2º Cumpleaños

Los 2 añitos ya se acercan y estamos en plena preparación del evento. Como ya dije en el anterior post, la celebración será bien sencilla y con los más allegados en casita por lo que tampoco va a haber mucha pompa y boato. Hemos comprado menaje de usar y tirar y decoración de Pocoyó ya que al peque le encanta, así que cómo no hacer un cumpleaños temático sobre el famoso niñito azul! Sus yayos quieren también encargarle una tarta de Pocoyó, así que nos va a salir por las orejas (como si no lo tuviéramos ya hasta en la sopa, jajaja).

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En cuanto a los regalos su padre y yo queremos optar por el fomento de la lectura, así que además de comprarle la mini biblioteca azul de cohetes de Eurekakids donde guardar sus libros,

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los abuelos maternos se encargarán de llenarla con los siguientes títulos que me parecen acertados para la edad que va teniendo el koalita:
¿A qué Sabe la Luna? Me lo han recomendado mucho y por lo que he leído es un cuento muy bonito para incentivar la imaginación
Adivina Cuanto Te Quiero – Da herramientas a los niños para expresar un sentimiento tan difícil de explicar como el AMOR.
El Monstruo de los Colores – Un poco en línea del anterior, ayuda a describir un amplio abanico de emociones que a esta edad muchas veces no saben expresar (y de ahí vienen muchas veces las temidas rabietas).
Poquito a Poco – Me lo recomendó una amiga, es un cuento precioso en el que una nutria le pierde el miedo al agua como dice el título, poquito a poco, animando a los niños a superar sus miedos.

También le hemos cogido por Amazon dos juegos de puzzles, uno de animales de granja en madera (vienen 4 distintos) y otro magnético de peixets (pececitos), que le vuelven loco.

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Por último, en la primera línea de nuestra imaginaria wishlist tenemos la Casa Fantasy de Feber para satisfacer la insaciable obsesión de nuestro hijo por abrir y cerrar puertas. Se la querríamos poner en la terraza (y en invierno en el salón, hasta que nos hartemos de tenerla por en medio y vuelva afuera) para que entre y salga y abra y cierre todas las veces que quiera. Aunque por precio (99 Euros) es muy probable que la cosa quede en nada…

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Y finalmente sus yayos paternos seguramente le regalen un trenecito con su via, ya que a E. también le vuelven loco los medios de transporte en general, especialmente coches y trenes.

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Bueno, creo que no se puede quejar! Quién sabe, igual acabamos haciendo bote común para comprar la casita de marras… y con tanto trasto en breve nos iremos debajounpente! En breve también habrá que ir pensando en trasladar a Koalín a la habitación donde ahora tenemos un mini despacho (que es más grande) porque de momento el pobre en la suya solo duerme y lo visto… no hay espacio para más y su sitio de juego es el salón, que más que un salón parece una ludoteca… jajajaja

Ya contaremos como va el Gran Día! besitooos

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Segundo verano del amor

Hace una semana volvimos de nuestras vacaciones isleñas de 10 días que se nos pasaron en un suspiro como suelen hacer todas las vacaciones. Ya necesitábamos huir del asfalto y la rutina y ahora que hemos vuelto a ella queremos volver a irnos, típico…

Nos apetecía mucho salir los tres juntos de nuestro entorno para ver cómo lo llevaba Koalín… y desde luego los primeros días nuestro peque no hizo otra cosa que confirmar su extrema sensibilidad a los cambios: estaba irascible, le costaba dormir (también ayudó el calor horrible que hacía incluso de noche) y en general lo veíamos desubicado. Especialmente nos llamó la atención lo poco (o nada) que le gustaba meterse en el agua –fuera piscina o playa-, cuando el año pasado con tan solo 10 meses el tío se tiraba de cabeza sin pensárselo.

Por suerte poco a poco se fue habituando al nuevo hábitat e incluso se animó a probar el agua, lástima que ya casi al final de nuestra estancia…

La valoración de la experiencia no obstante es muy positiva: estar tranquilos los 3, sin prisas, sin despertadores, sin estrés ya fue un gran qué.

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Ya de vuelta estamos empezando con los preparativos del segundo cumpleaños. Tal y como hicimos el año pasado seguramente volveremos a optar por una celebración sencilla y casera con la familia porque creo que aún es muy pequeño para disfrutar con otros niños o en otro entorno sin estresarse demasiado. Mi pequeño hipersensible, como siempre, marcando los ritmos… como en todo, ya que este verano también hemos empezado a introducir tímidamente varios cambios:

  • En primer lugar la Operación Pañal, suspendida hasta nueva orden, ya que comprobamos que tal y como nos había advertido su profesora de la guarde, E. aún es muy bebé y no está preparado: los intentos de dejarlo en cueros y acompañarle al orinal se han traducido en pipís en el suelo, sentadas de 2 segundos en el orinal (infructuosas) y el niño pidiéndome que le pusiera el mane (así llama él al pañal, no me preguntéis por qué) para hacer aguas mayores. Previsto reinicio cuando el koalita así lo haga saber.
  • Operación E. duerme solito en su habitación y en su cama que molan mil: Iniciada el 20/07 (justo al cumplir 23 meses) siguiendo método de cosecha propia consistente en meterme con el en su cama, darle pecho, y repetir operación con cada despertar nocturno (depende del día pueden ser 2 o 25). Llevamos así una semana y aparte de mi agotamiento y contracturas varias, puedo decir que estamos trabajando en ello.
  • Operación Adiós, teta, adiós: Íntima e irremisiblemente ligada a Operación E duerme solito por motivos obvios (mi método requiere mantener ritual teta hasta que hayamos asumido lo guay que es la cama y que no merece la pena despertarse). Fecha estimada de inicio: 24/8 post celebración cumpleañera. Inauguraremos pues los 2 años iniciando el destete total diurno (que no creo que cueste mucho ya que sólo toma una vez de día). Una semana después (en principio) está planificada la segunda parte de la Operación y la que sin duda va a ser la más complicada… la eliminación de las tetadas nocturnas (todas).

Respecto a este último punto finalmente he decidido hacer las cosas un poco ‘de golpe’. El no ofrecer no negar con mi hijo no funciona, porque jamás le ofrezco, pero él jamás deja de pedir. Y está más que decidido que la teta se despide antes de empezar el nuevo curso…

Pues ya véis, menudo horizonte de retos nos espera… iremos informando de los resultados!

Besazos

Debate en Villa Koala

Una vez más acudo a mi pobre y abandonado blog después de llevar 2 o 3 semanas con la actualización escrita y sin tiempo para colgarla…

Hoy hago una reflexión que viene rondando por aquí desde hace un tiempo. Allá vamos…

Muchas veces cuerpo y mente, corazón y cerebro van por caminos distintos. Cada uno tira de un brazo y la bipolaridad se apodera de mi ser… ¿a qué viene esto? Pues a la toma de decisiones complejas en general y a una en particular: ¿Cuando es buen momento para tener un segundo hijo?

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Una de las preguntas del millón, sin duda. Y es que el concepto buen momento es tan relativo que a la postre acaba siendo inexistente, como los Reyes Magos, una forma de autoengaño a la que nos agarramos para dejar que el destino decida por nosotros.

Es evidente que hay que tener en cuenta varios factores, y esto es impepinable. Suelen ser factores mundanos como la economía doméstica, el momento laboral, el momento que vive la pareja y la fase de crecimiento en la que está el primer hijo. Pero, claro, conseguir la cuadratura del círculo y estar en la cúspide de tu vida en todos esos aspectos es misión imposible.

Los que ya lo han vivido suelen decir que el segundo hijo no hay que pensárselo demasiado porque si no te dan las uvas y acabas por dejarlo estar, si bien es cierto que también me han aconsejado esperar, y por otro lado, me han aconsejado no esperar demasiado. Bien, ¿el termino medio entre esperar y no esperar demasiando viene siendo… cual? He ahí el quid de la cuestión.

Mi parte racional ha establecido una serie de metas incuestionables que debemos alcanzar como familia antes de dar el paso, y la mayoría hacen referencia a Koalín porque mi prioridad en todo esto es que mi hijo no se vea perjudicado por ser “destronado” y no sufra. Así pues, en mi mundo ideal E. Debería haberse destetado, debería dormir solo, debería haber dejado el pañal. Toma ya, tres megahits en la vida de todo bebé en plena fase de cambio a niño mayor. A eso añadiría el inicio del cole y, por tanto, dejar de pagar cuotas de guardería que por muy municipales que sean son un pico. ¿Pido mucho? Seguramente…

Aparte del hecho de que mi hijo hará esos cambios cuando le de la real gana y no cuando quiera yo (porque no entra en mis planes dejar de respetar sus tiempos como he hecho hasta ahora), mi parte emocional-física siente que está preparada y que además postergarlo me da una pereza bárbara… no quiero haber conseguido tener un hijo semi-independiente de mi y empezar otra vez de cero con otro después de haberme acostumbrado ya a la dolce vita.

También hay que tener en cuenta el factor biológico-aleatorio… ¿quien me dice a mi que no me va a costar tiempo quedarme embarazada (aparte de papakoala, que se cree un semental)? E. No es una gran referencia, ya que no hubo búsqueda consciente-concienzuda…. En resumen: en nuestro caso papá koala tiene muy claro que hasta el año que viene nada, y a mi me entran los mil miedos… tanto si pienso en tirarme ya a la piscina como si esperamos. El caso es comerse la cabeza… jajajaja

Y vosotros qué me contáis? ¿os costó tomar la decisión? ¿os lanzasteis al vacío cuesta abajo y sin frenos? ¿estábais de acuerdo ambos?

Besotes

Señales de vida

Si hay alguien al otro lado pido disculpas por las plantas rodadoras que llenan mi blog… ya sé que soy muy cansina, pero es así: a empezar en un nuevo trabajo al que dedico más horas hay que añadir el aumento del nivel de exigencia educativa de E, por lo que siempre acabo escribiendo algo que se queda muerto de risa 3 semanas en el apartado de borradores. Me he llegado a plantear tirar la toalla, porque estoy viendo que no llego… que no puedo mantener un nivel decente de publicaciones, de contenido… pero finalmente he decidido no hacerlo, al fin y al cabo me propuse ir escribiendo y aunque no sea con la frecuencia deseada, me apetece seguir haciéndolo. Tampoco es que tenga una legión de fans histéricos aporreando las puertas de mi casa para que actualice el blog, por lo que en realidad el compromiso sigue siendo más conmigo misma que otra cosa…

Doy gracias a que el cuerpo del post ya lo tenía escrito porque E. acaba de despertarse berreando, vaya a ser que su madre que soy yo tenga más de 5 minutos seguidos de recreo mental… En fin, a lo que iba.

El pequeño koala salvaje de las praderas está cerca de cumplir 21 meses y la proximidad de los terribles 2 años se hace cada vez más patente. También se van confirmando rasgos de su personalidad que ya sospechaba cuando era más pequeño, como por ejemplo su hipersensibilidad, algo positivo en cuanto a lo afectuoso que es, pero no tanto en cuanto a lo mucho que le afecta cualquier cambio en sus rutinas.

Sigue siendo, pues, un niño muy demandante de nosotros, especialmente de mi… y cuando digo demandante hago especial hincapié en lo mucho que necesita el contacto físico. Además,  sigue necesitando mucho el lloro para descargar tensión acumulada o para expresar su frustración, así como se mantiene el hecho irrefutable de que no es nada dormilón y dudo que lo sea algún día (quizá en la adolescencia, y ahí es cuando yo me vengaré… jajajaja) y que al menor movimiento a su alrededor, despertará.

Por suerte, también se mantienen los rasgos más positivos: chapurrea muchas palabras y se muestra interesado por el lenguaje, corre que se las pela y su psicomotricidad fina es admirable! ya empieza a gustarle apilar torres u ordenar objetos uno tras otro (recordemos que hace apenas unos meses era un amante bandido del caos, aunque el puntito gamberro de tirar objetos lo conserva). Es un investigador nato, le encanta explorar sitios nuevos, averiguar el funcionamiento de las cosas y ponerlo en práctica hasta la saciedad. Por otra parte, sigue siendo muy buen comedor y apenas he descubierto 2 o 3 alimentos que no le apasionen, aunque no es nada reacio a probar cosas nuevas.

Finalmente, y como no podía ser de otra manera, sigue aferrado a su teta del alma. En este aspecto yo he tenido que cambiar el chip para evitar el desquiciamiento, ya que en el fondo no me veo capaz de destetarlo a lo bruto y tampoco me parece respetuoso. Así que intento ser más empática con él, lo que no quita que hayan momentos en los que me arrancaría las tetas de cuajo y las tiraría por la ventana, amén del hecho frustrante de sentir que cuando mi hijo piensa en mi, se imagina dos pechos con patas y poco más (el otro día le dije… “E., quien soy yo? –señalándome- y me suelta… TETA!”). Lo que sí ha cambiado es su mayor capacidad de comprensión lo cual hace que ya estemos empezando a negociar algunas cosas. Por ejemplo, si de noche me pide teta muy seguido le digo que ya ha tomado, que las tetitas están durmiendo y aunque protesta un poco se vuelve a dormir solo. Para mi eso es un avance titánico, ya que hace muy poquito mi negativa se habría traducido en rabieta revienta-tímpanos.

En resumen, y aunque yo soy la primera que trato de huir de las etiquetas, Koalín confirma su condición de niño AD. A pesar de que a mi me pasan los días volando y no me da tiempo ni a respirar aprecio con orgullo lo bien que está creciendo, lo rápido que aprende y trato de disfrutar al máximo de él…

…y es que mi pequeño bebé se está convirtiendo en un niño maravilloso que llena cada segundo de mi tiempo y mi mente 🙂

“Por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa”

Ahora que acaba de pasar la Semana Santa y después de ya demasiados días sin adecentar esta mi casita, hoy vengo a ponerme católica y apostólica en relación a un concepto que parece perseguir al género femenino desde el origen de los tiempos: LA CULPA.

Eva mordió la manzana y ya nos condenó a todas a cargar esta pesada losa de por vida, o al menos así nos ha educado la tradición judeocristiana durante siglos (y tanto adoctrinamiento falocéntrico-patriarcal al final cala).

Como la mujer tiene este puntito maligno, decíamos, su mayor afición es machacar a la prójima en un intento desesperado de acallar las voces de LA CULPA permanente y quien dice la culpa dice simplemente la inseguridad, por ejemplo, mediante lo que posteriormente la psicología moderna llamó disonancia cognitiva, o lo que viene siendo la autojustificación de unos actos de los que no estamos nada convencidas.

Todo este rollo macabeo viene a cuento de las numerosas discusiones entre madres que presencio en internet, generalmente desde mi posición de voyeur / observer, que una es de natural pacífica y ya bastantes cosas tengo en la cabeza, aunque reconozco que me puede el puntito Sálvame y siempre acabo echando un vistazo. Y lo que veo, por desgracia, se repite una y otra vez: se juzga, pero no se admite el ser juzgadas. Se veneran a los gurús del momento cual becerro de oro, se proclaman los 10 mandamientos de la Crianza Con Apego como si de un mantra se tratara y siempre acaba siendo una discusión reducida a malasmadres-buenasmadres. Ahí el quid de la cuestión: yo a veces lo hago mal (según mi propio criterio y autoexigencia), así que tú tienes que hacerlo peor para que yo me sienta mejor.

Porque, señores, una madre SIEMPRE se pregunta si lo hace bien y SIEMPRE duda: Dar pecho / no dar pecho, porteo / cochecito, cuna / colecho, chupete si / no, papillas / blw, González / Estivill,  madre full time / working mum, Montessori-Waldorf / Pedagogia convencional, Premio-Castigo conductista Super Nanny o no y un sinfín de etcéteras que al clasificarse de esta forma dual entre contrarios acaba creando bandos destinados a enfrentarse.

Como madre evidentemente no me excluyo de todo esto… es posible que alguna vez haya juzgado, aunque a priori creo que no porque siempre me he cuidado bastante de hacerlo al ser consciente de este hecho pero como no me veo desde fuera, no puedo asegurarlo. En todo caso, este tipo de situaciones me apenan y me pregunto si no serán también producto de la sociedad que poco a poco hemos ido creando entre todos (o a la que nos hemos visto empujados), individualista y competitiva, tan alejada del concepto de tribu, del colaboracionismo sumamente necesario durante la crianza, el apoyo entre mujeres de la misma familia o no.

Para acabar cuelgo este video que descubrí hace ya un tiempo y que viene muy al caso. Obviando el almibarado final, el mensaje viene a ser un resumen de este post.

Besos primaverales!

Una pausa (necesaria) en el camino

Tantos días de silencio tienen explicación… y es que el mundo laboral al que con tanta frecuencia pongo a parir tenía una sorpresa guardada para mi: al acabar mi contrato enlacé con otro trabajo al que dedico 5h semanales más, cosa que estoy acusando. Pero he decidido autopararme a mi misma y obligarme un poco a escribir aunque a estas horas ya se me caigan las pestañas…

Reconozco que paso por la semana como una exhalación sin apenas tiempo de mirarme el ombligo demasiado… trabajo 7h con conceptos que me resultan absolutamente complejos y nuevos (con lo cual salgo de la oficina que la cabeza explota explotame explooooo), corro a buscar al niño a la guardería, como cualquier cosa a las 16:30 de la tarde mientras mi hijo me reclama tras toda la mañana sin mi (metiendo las manos en mi plato, literalmente, o comiéndose mi comida, o saltándome encima para que le de teta o… etc etc, las posibilidades son infinitas…). Recojo la cocina, juego con él y sin apenas darme cuenta ya son las 17:30, hora en la que llega papakoala y disfruto de 1h de recreo-paz. Normalmente la invierto en espachurrarme en el sofá ante la televisión o el ordenador, pero lo que me pide el cerebro sin duda es no hacer nada productivo. Luego jugamos un rato los tres, o papakoala sigue mientras yo hago cosas por casa (o al revés) hasta que sobre las 19:30-19:45 empezamos operación baño-cena. Mientras duermo al trastete papakoala hace la cena y si los hados nos son favorables a las 21:00-21:30 el angelito duerme y nosotros disfrutamos de una horita o dos más de paz antes de desmayarnos en la cama.

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Pues eso, que… ¡Bienvenida a la realidad de miles de millones de madres! agotadora e intensa… lo más gracioso de todo es que en medio de tanta vorágine, en medio de las primeras rabietas de koalín que ya anuncian a bombo y platillo los terribles dos años, me sorprendo a mi misma ya haciendo cálculos y pensando en hermanitos… debo de estar loca de remate… jajajajajaja

Diría que hasta pronto pero… no prometo nada!

1990

Un poco de regresión en forma de escritura automática antes de dormir…

Cuando pienso en mi infancia lo hago con mucho cariño, creo que fui muy feliz.

Recuerdo los veranos en la Cala de Mijas, en Málaga, con mis primos y tíos. Recuerdo días de playa interminables saltando las olas (las fragosi o así las bautizamos, vete a saber por qué) al atardecer todos cogidos de la mano, para volver corriendo bajo la sombrilla a degustar la merienda a base de colacao y magdalenas que nos daba la abuela, al calor de los últimos rayos de sol de la tarde.00 1 MAR

Recuerdo las noches mágicas de verano y casi puedo aspirar el olor a jazmín y azahar, puedo oir el chirriar de los grillos o la musiquilla tan característica del afilador a primera hora de la mañana.

Recuerdo a la vecina de abajo, Justa, y a su perrito Canuto.

Recuerdo las historias que nos contaban mis tíos a toda la patulea de primos y primas, sobre el torreón frente a la terraza que fue rebautizado como el Castillo del Pulpo Marino, o Manino en la medialengua de mis 5 años de entonces. Recuerdo el montaje que hicieron tras explicarnos que una de las estrellas que veíamos titilando desde la terraza, la más grande y brillante, era la Estrellita de los Pitufos que concedía caramelos y chucherías a los niños buenos. Recuerdo gritar a la noche estrellada junto a mis primos (Estrellita de los Pitufooooos!!) y ver cómo caían mágicamente caramelos y piruletas (del terrado del edificio y lanzados por mis tíos, claro).

Recuerdo las sesiones del cine de verano y los Frankfurts con ketchup en la mesa de la terraza. Recuerdo las siestas largas y tediosas, con la chicharra de fondo. Recuerdo la sensación de labrisa marina nocturna sobre la piel tostada por el sol. Recuerdo el pulpo que pescó mi tio Pepe y a mi abuela peleándose con el bicho, que se le resbaló y se enganchó en el suelo de la cocina.

Recuerdo el cortijo de la tia Carmen, en Alhama, y el tractor del tío Alfonso. Recuerdo las gallinas y los pollitos. Recuerdo el monte, las excursiones y el calor sofocante. Recuerdo las paellas con sabor a campo.

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Recuerdo todo eso y solo espero estar a la altura, conseguir que mi hijo el día de mañana al ponerse nostálgico recuerde su infancia con el mismo cariño que yo.