Expectativas vs. Realidad

Este es mi primer post escrito desde el móvil, así que no sé cómo me saldrá… Pero mi necesidad de desahogo es tan grande y mis posibilidades de currarme una entrada como dios manda con el ordenador son tan escasas que prefiero arriesgarme.

Acabamos de llegar de “celebrar Carnaval” en la guardería, y lo pongo entre comillas porque ha sido cualquier cosa menos una celebración: al entrar por la puerta de la clase y vernos, E. Se ha tirado al suelo y al acercarnos se ha puesto a llorar escondiéndose entre mis piernas para acto seguido pedirme que le cogiera y que nos fuéramos.

No es la primera vez que nos la lía en actos sociales-fiestas-reuniones multitudinarias, de hecho íbamos bastante mentalizados porque lo conocemos y sabemos lo poco que le gustan este tipo de situaciones. Y es que desde que era un bebé se nos ha hecho muy difícil incluirle en cualquier evento que implique estar rodeado de gente, en sitios extraños o haciendo cualquier cosa que salga de su rutina… Las veces que lo hemos hecho el resultado ha sido tener al niño enganchado a nosotros llorando e irnos al poco rato de llegar con los nervios de punta.

Esto siempre me ha generado sentimientos encontrados: por un lado quiero a mi hijo tal y como es, acepto y respeto sus preferencias pero al mismo tiempo (supongo que por generarme expectativas poco realistas) no puedo evitar frustrarme e incluso enfadarme con él… No podría ser más abierto, menos tímido, menos llorón, más sociable, menos apegado a mi, más independiente? más más menos menos… Como yo quisiera, vaya. Y he ahí el quid de la cuestión, porque al final me acabo sintiendo mal por compararle con otros niños o querer que sea de tal o cual forma. Los niños son como son y punto, porque además tienen todo el derecho del mundo a serlo. Tampoco significa que vaya a ser siempre así, quizá simplemente aún no está preparado para enfrentarse a ciertas cosas. Me lo repito mientras se me van los ojos detrás de niñas vestidas de princesa saltando mientras sus padres les hacen fotos y niños corriendo felices, sin llorar, sin tirarse al suelo… Me lo repetía en la clase al ver a todos sus compañeros bailando y jugando mientras mi hijo lloraba y se escondía detrás de mi. Me lo repito sabiendo que no está preparado para actividades extraescolares, museos, teatro o cine…. Sabiendo que llevarlo simplemente a comer fuera ya es toda una odisea.

Sé que crecerá y no le veré el pelo en casa, cuando ahora apenas quiere pisar la calle. Crecerá y dejará de pedirme que le coja en brazos, dejará de marearme con síes que son noes y dejará de expresar todos sus sentimientos con el lloro.

Cuando llegue ese momento supongo que me reiré recordando lo huevón que era de pequeño y me vengaré contándoselo a sus novias y amigos… Mientras tanto, seguiré intentando aparcar mis expectativas y valorar lo especial y único que es mi koalita, en toda su esencia 😊.IMG_2574

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Segundo verano del amor

Hace una semana volvimos de nuestras vacaciones isleñas de 10 días que se nos pasaron en un suspiro como suelen hacer todas las vacaciones. Ya necesitábamos huir del asfalto y la rutina y ahora que hemos vuelto a ella queremos volver a irnos, típico…

Nos apetecía mucho salir los tres juntos de nuestro entorno para ver cómo lo llevaba Koalín… y desde luego los primeros días nuestro peque no hizo otra cosa que confirmar su extrema sensibilidad a los cambios: estaba irascible, le costaba dormir (también ayudó el calor horrible que hacía incluso de noche) y en general lo veíamos desubicado. Especialmente nos llamó la atención lo poco (o nada) que le gustaba meterse en el agua –fuera piscina o playa-, cuando el año pasado con tan solo 10 meses el tío se tiraba de cabeza sin pensárselo.

Por suerte poco a poco se fue habituando al nuevo hábitat e incluso se animó a probar el agua, lástima que ya casi al final de nuestra estancia…

La valoración de la experiencia no obstante es muy positiva: estar tranquilos los 3, sin prisas, sin despertadores, sin estrés ya fue un gran qué.

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Ya de vuelta estamos empezando con los preparativos del segundo cumpleaños. Tal y como hicimos el año pasado seguramente volveremos a optar por una celebración sencilla y casera con la familia porque creo que aún es muy pequeño para disfrutar con otros niños o en otro entorno sin estresarse demasiado. Mi pequeño hipersensible, como siempre, marcando los ritmos… como en todo, ya que este verano también hemos empezado a introducir tímidamente varios cambios:

  • En primer lugar la Operación Pañal, suspendida hasta nueva orden, ya que comprobamos que tal y como nos había advertido su profesora de la guarde, E. aún es muy bebé y no está preparado: los intentos de dejarlo en cueros y acompañarle al orinal se han traducido en pipís en el suelo, sentadas de 2 segundos en el orinal (infructuosas) y el niño pidiéndome que le pusiera el mane (así llama él al pañal, no me preguntéis por qué) para hacer aguas mayores. Previsto reinicio cuando el koalita así lo haga saber.
  • Operación E. duerme solito en su habitación y en su cama que molan mil: Iniciada el 20/07 (justo al cumplir 23 meses) siguiendo método de cosecha propia consistente en meterme con el en su cama, darle pecho, y repetir operación con cada despertar nocturno (depende del día pueden ser 2 o 25). Llevamos así una semana y aparte de mi agotamiento y contracturas varias, puedo decir que estamos trabajando en ello.
  • Operación Adiós, teta, adiós: Íntima e irremisiblemente ligada a Operación E duerme solito por motivos obvios (mi método requiere mantener ritual teta hasta que hayamos asumido lo guay que es la cama y que no merece la pena despertarse). Fecha estimada de inicio: 24/8 post celebración cumpleañera. Inauguraremos pues los 2 años iniciando el destete total diurno (que no creo que cueste mucho ya que sólo toma una vez de día). Una semana después (en principio) está planificada la segunda parte de la Operación y la que sin duda va a ser la más complicada… la eliminación de las tetadas nocturnas (todas).

Respecto a este último punto finalmente he decidido hacer las cosas un poco ‘de golpe’. El no ofrecer no negar con mi hijo no funciona, porque jamás le ofrezco, pero él jamás deja de pedir. Y está más que decidido que la teta se despide antes de empezar el nuevo curso…

Pues ya véis, menudo horizonte de retos nos espera… iremos informando de los resultados!

Besazos

Señales de vida

Si hay alguien al otro lado pido disculpas por las plantas rodadoras que llenan mi blog… ya sé que soy muy cansina, pero es así: a empezar en un nuevo trabajo al que dedico más horas hay que añadir el aumento del nivel de exigencia educativa de E, por lo que siempre acabo escribiendo algo que se queda muerto de risa 3 semanas en el apartado de borradores. Me he llegado a plantear tirar la toalla, porque estoy viendo que no llego… que no puedo mantener un nivel decente de publicaciones, de contenido… pero finalmente he decidido no hacerlo, al fin y al cabo me propuse ir escribiendo y aunque no sea con la frecuencia deseada, me apetece seguir haciéndolo. Tampoco es que tenga una legión de fans histéricos aporreando las puertas de mi casa para que actualice el blog, por lo que en realidad el compromiso sigue siendo más conmigo misma que otra cosa…

Doy gracias a que el cuerpo del post ya lo tenía escrito porque E. acaba de despertarse berreando, vaya a ser que su madre que soy yo tenga más de 5 minutos seguidos de recreo mental… En fin, a lo que iba.

El pequeño koala salvaje de las praderas está cerca de cumplir 21 meses y la proximidad de los terribles 2 años se hace cada vez más patente. También se van confirmando rasgos de su personalidad que ya sospechaba cuando era más pequeño, como por ejemplo su hipersensibilidad, algo positivo en cuanto a lo afectuoso que es, pero no tanto en cuanto a lo mucho que le afecta cualquier cambio en sus rutinas.

Sigue siendo, pues, un niño muy demandante de nosotros, especialmente de mi… y cuando digo demandante hago especial hincapié en lo mucho que necesita el contacto físico. Además,  sigue necesitando mucho el lloro para descargar tensión acumulada o para expresar su frustración, así como se mantiene el hecho irrefutable de que no es nada dormilón y dudo que lo sea algún día (quizá en la adolescencia, y ahí es cuando yo me vengaré… jajajaja) y que al menor movimiento a su alrededor, despertará.

Por suerte, también se mantienen los rasgos más positivos: chapurrea muchas palabras y se muestra interesado por el lenguaje, corre que se las pela y su psicomotricidad fina es admirable! ya empieza a gustarle apilar torres u ordenar objetos uno tras otro (recordemos que hace apenas unos meses era un amante bandido del caos, aunque el puntito gamberro de tirar objetos lo conserva). Es un investigador nato, le encanta explorar sitios nuevos, averiguar el funcionamiento de las cosas y ponerlo en práctica hasta la saciedad. Por otra parte, sigue siendo muy buen comedor y apenas he descubierto 2 o 3 alimentos que no le apasionen, aunque no es nada reacio a probar cosas nuevas.

Finalmente, y como no podía ser de otra manera, sigue aferrado a su teta del alma. En este aspecto yo he tenido que cambiar el chip para evitar el desquiciamiento, ya que en el fondo no me veo capaz de destetarlo a lo bruto y tampoco me parece respetuoso. Así que intento ser más empática con él, lo que no quita que hayan momentos en los que me arrancaría las tetas de cuajo y las tiraría por la ventana, amén del hecho frustrante de sentir que cuando mi hijo piensa en mi, se imagina dos pechos con patas y poco más (el otro día le dije… “E., quien soy yo? –señalándome- y me suelta… TETA!”). Lo que sí ha cambiado es su mayor capacidad de comprensión lo cual hace que ya estemos empezando a negociar algunas cosas. Por ejemplo, si de noche me pide teta muy seguido le digo que ya ha tomado, que las tetitas están durmiendo y aunque protesta un poco se vuelve a dormir solo. Para mi eso es un avance titánico, ya que hace muy poquito mi negativa se habría traducido en rabieta revienta-tímpanos.

En resumen, y aunque yo soy la primera que trato de huir de las etiquetas, Koalín confirma su condición de niño AD. A pesar de que a mi me pasan los días volando y no me da tiempo ni a respirar aprecio con orgullo lo bien que está creciendo, lo rápido que aprende y trato de disfrutar al máximo de él…

…y es que mi pequeño bebé se está convirtiendo en un niño maravilloso que llena cada segundo de mi tiempo y mi mente 🙂

“Por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa”

Ahora que acaba de pasar la Semana Santa y después de ya demasiados días sin adecentar esta mi casita, hoy vengo a ponerme católica y apostólica en relación a un concepto que parece perseguir al género femenino desde el origen de los tiempos: LA CULPA.

Eva mordió la manzana y ya nos condenó a todas a cargar esta pesada losa de por vida, o al menos así nos ha educado la tradición judeocristiana durante siglos (y tanto adoctrinamiento falocéntrico-patriarcal al final cala).

Como la mujer tiene este puntito maligno, decíamos, su mayor afición es machacar a la prójima en un intento desesperado de acallar las voces de LA CULPA permanente y quien dice la culpa dice simplemente la inseguridad, por ejemplo, mediante lo que posteriormente la psicología moderna llamó disonancia cognitiva, o lo que viene siendo la autojustificación de unos actos de los que no estamos nada convencidas.

Todo este rollo macabeo viene a cuento de las numerosas discusiones entre madres que presencio en internet, generalmente desde mi posición de voyeur / observer, que una es de natural pacífica y ya bastantes cosas tengo en la cabeza, aunque reconozco que me puede el puntito Sálvame y siempre acabo echando un vistazo. Y lo que veo, por desgracia, se repite una y otra vez: se juzga, pero no se admite el ser juzgadas. Se veneran a los gurús del momento cual becerro de oro, se proclaman los 10 mandamientos de la Crianza Con Apego como si de un mantra se tratara y siempre acaba siendo una discusión reducida a malasmadres-buenasmadres. Ahí el quid de la cuestión: yo a veces lo hago mal (según mi propio criterio y autoexigencia), así que tú tienes que hacerlo peor para que yo me sienta mejor.

Porque, señores, una madre SIEMPRE se pregunta si lo hace bien y SIEMPRE duda: Dar pecho / no dar pecho, porteo / cochecito, cuna / colecho, chupete si / no, papillas / blw, González / Estivill,  madre full time / working mum, Montessori-Waldorf / Pedagogia convencional, Premio-Castigo conductista Super Nanny o no y un sinfín de etcéteras que al clasificarse de esta forma dual entre contrarios acaba creando bandos destinados a enfrentarse.

Como madre evidentemente no me excluyo de todo esto… es posible que alguna vez haya juzgado, aunque a priori creo que no porque siempre me he cuidado bastante de hacerlo al ser consciente de este hecho pero como no me veo desde fuera, no puedo asegurarlo. En todo caso, este tipo de situaciones me apenan y me pregunto si no serán también producto de la sociedad que poco a poco hemos ido creando entre todos (o a la que nos hemos visto empujados), individualista y competitiva, tan alejada del concepto de tribu, del colaboracionismo sumamente necesario durante la crianza, el apoyo entre mujeres de la misma familia o no.

Para acabar cuelgo este video que descubrí hace ya un tiempo y que viene muy al caso. Obviando el almibarado final, el mensaje viene a ser un resumen de este post.

Besos primaverales!

Mañana será otro día…

Que tu hijo encadene un virus tras otro sin recuperarse del todo nunca, que cada mañana llore y te eche los brazos puede querer decir que a su manera te está implorando algo… “mamá, no vayas a trabajar…Mamá, no me dejes solo. No me dejes con gente extraña en un sitio extraño. No me dejes con gente que por muy conocida y querida que sea, no son tú. Soy pequeño, y es a ti a quien necesito”.
En este extraño mundo en el que vivimos, generalmente no queda otra opción. Hay que salir a ganar dinero para pagar una casa, comida y ropa que ponernos. Hay que salir a ganar dinero para pagar a personas que cuiden de tu hijo mientras tú sales a ganar dinero para pagar a personas que cuiden de tu hijo mientras tú…. Y así se entra en una espiral cargada de sinrazón y paradojas absurdas.
El panorama actual, para más inri, te obliga a vivir en la incertidumbre perpetua. Con el culo permanentemente encogido mientras se acerca la fecha de caducidad de tu contrato de subcontrata de subcontrata de subcontrata por ETT (enfermedades de transmisión temporal), de tres meses de duración (uno de prueba, always, aprieta más el culo si cabe).

“¿Has estudiado algún máster en la Universidad de Massachussets? ¿No? Vaya..
¿Hablas ruso, cantonés, urdu? Oops..
Tienes una decena de postgrados en márkting, community manager, emprendedurismo social, branding, multimedia, creación de apps? Ajá…
Bueno.. ya te llamaremos para el puesto de teleoperadora que solicitas…”

Este podría ser un resumen de las posibilidades laborales hoy en día.
Y se supone que por este panorama tengo que dejar a mi hijo, constantemente enfermo, al cuidado de terceras personas. Porque ¿qué alternativas hay?

1. Podemos mudarnos a la Aldea del Arce, hacernos eco sostenibles y cultivar nuestras propias patatas… en las pelis parecen felices.

2. También puedo aprender ganchillo, hacer cupcakes o muñecos con imperdibles de forma artesana para venderlo por internet e intentar abrirme hueco en un mercado ya sobresaturado de otras madres desesperadas como yo. Oops, me temo que llego tarde…

3. Puedo dejar de ir al cine o a comer fuera una vez al mes, puedo comprarle la ropa a mi hijo en tiendas de segunda mano y puedo (debo), por supuesto, asumir que será hijo único.

4. También podemos mudarnos al extrarradio a un piso de 40m2, quién necesita lavadero y terraza?

Que sí, que no todo es tan negro… hay una amplia gama de grises que ahora mismo no puedo ver porque tengo el día girado. Pero necesitaba vomitar esta especie de tragicomedia hoy y quién sabe, mañana será otro día…

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*Viñetas extraídas de Google Imágenes. Autoría J.R. Mora y el gran Forges.

Destetar o no destetar… That’s the question

Vuelvo con un tema que empieza a ser recurrente, de hecho lo mencioné un poco de pasada no hace mucho. Y es que llevo días dándole vueltas al temido destete… pero esta noche ha significado un punto de inflexión.
Koalín suele dormir 6h del tirón, y hacia las 6 de la mañana me empieza a pedir teta. Así, a base de chupitos espaciados en una hora, va haciendo su desayuno tempranero que hace que, por una parte, se alargue un poco más su despertar definitivo y por otra que cuando se despierta no haya dios que lo haga desayunar (ni papilla de cereales, ni cereales normales, ni yogur ni zumo de naranja ni tostadas con tomate y aceite ni jamón dulce ni papilla de frutas ni vaso de colacao ni na de na).
Eso si no está malito
… O le duelen los dientes
… O está tetadicto porque sí, y punto.
Hoy tocaba la última opción. Desde las 12 que nos hemos acostado, me ha estado pidiendo teta cada poco tiempo… ahora una, ahora la otra, y así hasta que no he podido más porque tenía los pezones como acordeones y ojeras de oso panda por no poder dormir seguido sin interrupciones chupópteras. Así que le he dicho que las tetitas estaban durmiendo, me he subido la camiseta y me he tapado con la manta para dificultar el acceso al máximo. Como comprenderéis, al niño no le ha convencido nada la explicación y entre el alucine de no entender por qué no le enchufaba su dosis como siempre y estar medio dormido, ha iniciado una rabieta revienta-tímpanos de las suyas. Papakoala se ha despertado, yo me he acabado de despertar del todo y ha empezado el festival: Koalín buscando desesperado su teta, estampándose contra mi, llorando a moco tendido… y yo debatiéndome entre la rabia, la pena y el agotamiento (mental y físico). De repente entendía perfectamente a quien ayuda a un yonki a pasar el mono porque estaba viviendo algo muy similar (entiéndaseme, salvando las lógicas distancias y leído en cierta clave de humor)… ante mí tenía a un tetadependiente en pleno síndrome de abstinencia, suplicándome a su manera una última dosis…
Así hemos estado una hora. Papakoala lo cogía en brazos, se lo llevaba fuera de la habitación y se medio calmaba porque además estaba agotado, pero era volver a la habitación, verme y sentir mis efluvios lácteos y ponerse otra vez como un poseso.
A las 7 se acercaba la hora de levantarnos para ir a trabajar, así que finalmente he sucumbido. El niño tenía que dormir algo antes de ir a la guardería o iba a pasar un día muy duro, y estaba visto que no se iba a calmar de ninguna otra forma. Además yo también debía vestirme para ir a trabajar y quería dejarlo dormidito en la cama hasta que llegara mi suegra a relevarme para llevarlo al cole. Total, que papakoala se ha enfadado (y con razón) porque la hora de berrinche no nos ha servido de nada y el niño ha acabado teniendo su teta, solo que encima lo ha pasado mal por el camino y no ha entendido por qué se la he negado de entrada. Toooda la razón, mea culpa total. Pero no he sabido hacerlo mejor… no he sabido gestionar el torrente de emociones contradictorias que sentía, que siento, cada vez que pienso en el tema de la lactancia. Siento que he llegado a un callejón sin salida, que ahora me toca tomar alguna decisión pero aún no sé cual ni cómo hacerlo. No paro de leer artículos sobre el destete y tengo más o menos claras algunas opciones factibles, así como también tengo claro que si lo hago finalmente quiero que sea de la forma más respetuosa posible porque creo que a la brava no voy a ser capaz ya que seguro sufriremos mucho más.

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Por el momento, siguen volviéndome loca todas esas preguntas danzando en mi cabeza… “¿seguro que es el momento? ¿Estará listo mi hijo? ¿le voy hacer sufrir solo por mi comodidad o realmente mejorarán las noches y nuestra relación madurará de alguna forma? ¿si le quito tomas de leche materna, tomará la leche que necesita solo de día? ¿irá tolerando poco a poco mejor la leche de vaca que hoy por hoy no quiere ni ver, ya sea en vaso o en bibe?”
Preguntas y más preguntas, e indecisión y más indecisión… no quiero que sufra, no quiero hacerle daño, no quiero que nuestra relación se resienta, no quiero no quiero no quiero sí quiero dormir, sí quiero descansar, sí quiero que deje de tener esa dependencia…
¿Qué me pasa doctor? ¿Todo esto es normal? O soy una malamadre con todas sus letras…

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Horizontes Desafiantes

16 meses de maternidad dan para mucho. El camino recorrido es ínfimo, pero ya me ha permitido hacerme una idea de que nunca más volveré a aburrirme lo cual mola, pero también es agotador…
Koalín se está convirtiendo en una personita maravillosa que poco a poco va desarrollando su propia personalidad arrolladora. Sus progresos son vertiginosos y cada vez da más muestras de tener un carácter de agárrate y no te menees… y es que los terribles dos años aún están lejos, pero ya van apareciendo esporádicamente en forma de rabieteo. La última es que el señorito se niega a ir en el carro porque lo que quiere es caminar, correr, explorar el mundo, tocarlo todo y trepar por los sitios (cuanto más peligrosos, mejor). Así que cuando llega la hora de verse confinado y atado a esa tortura móvil infernal, tapado con un saco y ahogado por miles de capas de ropa, se resiste con uñas y dientes: se pone tieso como un palo, se escurre hacia abajo y mientras tanto me rompe los tímpanos con sus berreos (tiene unos pulmones que ya los quisiera Pavarotti para sí). El resultado es que muchas veces una servidora se rinde y lo lleva en brazos, o accede a dejarle caminar un rato… llegando a nuestro destino al cabo de 3h, of course, y con la espalda rota de aguantar sus 10kg y pico, arrastrar el carro vacío, bolso, etc etc. Una estampa enternecedora para el resto de madres, que me miran con lástima y compasión… e indignante para quien no tiene hijos y me lanza miradas reprobatorias (“vaya mierda de madre que cede a los chantajes de su hijo” –pensarán seguro… aunque a mi plin!).

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Por otra parte tengo la necesidad de desfogarme respecto a un tema tan bonito como peliagudo: la lactancia prolongada. Aaaay, qué bonita es la lactancia! “Qué supermami eres, cuanta paciencia!” –me dicen algunas amigas al saber que aún amamanto al querubín. Bueno, no sé si seré una supermadre, hay millones de mujeres que amamantan hasta que a los niños les crece su primer pelo en la barba… yo no llevo aún ni dos años (lo recomendado por la AEP y no se cuantas instituciones internacionales más). Lo que sí sé es que algo que hasta hace bien poco era placentero, bonito y relajante se está convirtiendo en un sacrificio.
Mi cachorro es muy de la teta: es su amante bandida, su tesoooro, su refugio. Y a mi me gusta, pero también temo estar criando un pequeño koala hitleriano con síndrome de abstinencia. Diría que el 80% de las veces que me pide es por buscar el contacto conmigo, no por hambre, porque como ya dije alguna vez come muy bien y de todo. El caso es que como buena criatura, no entiende de convencionalismos sociales y si se le antoja teta me abre el jersey y lo que surja en plena calle y delante del Sursuncorda. Entonces me toca intentar distraerle con cualquier cosa, a veces con éxito, a veces no (amén de escuchar toda clase de comentarios entre incrédulos y compasivos tipo… “aún le das pecho”???). A todo esto hay que sumarle la maldita erupción molar, que hace que use mis pezones como si fueran un chicle y aunque le diga que me hace pupa y demás no sé si no me entiende o no se quiere enterar, yeyé… porque me mira, se ríe, y sigue erre que erre así que me toca quitarle la teta e intentar que se vuelva a enganchar como Dios manda.
Por no hablar de las noches… Colechamos y eso ya nos hace dormir de aquella manera (no te tapes hasta arriba que ahogas al niño, mantén la misma postura que lo despiertas –y si tu espalda se anquilosa, ajo y agua-, y por supuesto recibe pataditas diversas del futuro crack del balón). Pero además hay que sumarle que la teta es elemento indispensable en su ritual de sueño, así que la necesita sí o sí tanto para dormirse la primera vez como para volver a coger el sueño si al cambiar de fase se despierta más de la cuenta. Resultado? Teta fuera toda la noche, frío y demás.
¿Todo esto me ha hecho plantearme el destete? Pues para qué nos vamos a engañar… sí. Los problemas que me encuentro son, por un lado, que no tengo ni idea de cómo afrontarlo con él… cómo conseguirlo. He leído acerca del llamado destete respetuoso basado en la técnica del no ofrecer, no negar pero, exquius mi, si no se la niego estamos igual, porque pedirla la pide! También he pensado en destetarlo solo de noche usando el método padre animada por algunos comentarios que aseguran haber mejorado mucho sus noches tras conseguirlo. Y, por último, tengo que enfrentarme a ese regustillo de pena que se me coge en el pecho (dónde sino?) cuando pienso en finalizar esta etapa que, por otra parte, ha sido tan intensa y bonita…
En fin, ya os contaré si hay alguna novedad al respecto. De momento, seguiremos asistiendo al hecho evidente de que el cachorrín se nos hace mayor… snif!

Abrazotes de koala.