Una pausa (necesaria) en el camino

Tantos días de silencio tienen explicación… y es que el mundo laboral al que con tanta frecuencia pongo a parir tenía una sorpresa guardada para mi: al acabar mi contrato enlacé con otro trabajo al que dedico 5h semanales más, cosa que estoy acusando. Pero he decidido autopararme a mi misma y obligarme un poco a escribir aunque a estas horas ya se me caigan las pestañas…

Reconozco que paso por la semana como una exhalación sin apenas tiempo de mirarme el ombligo demasiado… trabajo 7h con conceptos que me resultan absolutamente complejos y nuevos (con lo cual salgo de la oficina que la cabeza explota explotame explooooo), corro a buscar al niño a la guardería, como cualquier cosa a las 16:30 de la tarde mientras mi hijo me reclama tras toda la mañana sin mi (metiendo las manos en mi plato, literalmente, o comiéndose mi comida, o saltándome encima para que le de teta o… etc etc, las posibilidades son infinitas…). Recojo la cocina, juego con él y sin apenas darme cuenta ya son las 17:30, hora en la que llega papakoala y disfruto de 1h de recreo-paz. Normalmente la invierto en espachurrarme en el sofá ante la televisión o el ordenador, pero lo que me pide el cerebro sin duda es no hacer nada productivo. Luego jugamos un rato los tres, o papakoala sigue mientras yo hago cosas por casa (o al revés) hasta que sobre las 19:30-19:45 empezamos operación baño-cena. Mientras duermo al trastete papakoala hace la cena y si los hados nos son favorables a las 21:00-21:30 el angelito duerme y nosotros disfrutamos de una horita o dos más de paz antes de desmayarnos en la cama.

madre-bebe

Pues eso, que… ¡Bienvenida a la realidad de miles de millones de madres! agotadora e intensa… lo más gracioso de todo es que en medio de tanta vorágine, en medio de las primeras rabietas de koalín que ya anuncian a bombo y platillo los terribles dos años, me sorprendo a mi misma ya haciendo cálculos y pensando en hermanitos… debo de estar loca de remate… jajajajajaja

Diría que hasta pronto pero… no prometo nada!

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Frescores

Retomo el blog en este gélido día de principios de febrero en el que las partes altas de Barcelona han amanecido blancas. Los que vivimos en los barrios obreros a nivel del mar estamos acostumbrados a que esto de la nieve sea cosa de ricos en Barnacity, entendiendo la nieve en toda su polisemia y metonimia (me vienen a las mientes pistas de esquí y sustancias ilegales…)
Si miro al horizonte veo que se aproximan cambios, no sé si vienen nubes y se atormenta una vecina o lo que se acerca es la primavera con su bonhommie (en este caso bonfemmie, porque la Primavera de toda la vida de Dios ha sido una preciosa mujer de pechos fragantes, generosos y desprovistos de silicona). El caso es que cual osa hormiguera empiezo a desperezarme después de estos meses de cómoda rutina mecánica, de ir y venir a la madriguera y al tajo de forma ordenada y planificada, y me dispongo a otear lo que está por venir con fuerza, ánimo y espíritu de lucha. De las decisiones que se tomen los próximos días dependerá mi/nuestro futuro inmediato y no tan inmediato.

De momento sólo puedo decir que la vida es una aventura maravillosa, un libro en blanco que hay que ir escribiendo día a día y que lo más importante sigue siendo rodearse de un gran equipo para afrontar las piedras del camino con energía. Yo puedo sentirme afortunada porque no puedo contar con mejor compañía…
Bueno pues ya me despido después de este desahogo poético-festivo que acabo de hacer. Como veis en el contenido no hay gran cosa, pero hoy me apetecía regodearme en las formas.

Nos leemos pronto 🙂259271