Al agua patos!

Como creo que ya he dicho en alguna ocasión, este blog está pasando a ser estacional así que… ¡inauguro el verano cuando faltan pocas semanas para desperdirlo, yo soy así!

Ha pasado mucho tiempo, y en todo este tiempo han pasado muchas cosas… La más importante es que por fin nos tiramos a la piscina y… ¡¡estamos embarazados!! Si todo va bien, que de momento así es por suerte, acabaremos o empezaremos el año a lo grande, siendo 4.

 

Imagen1-1014x487

 

Como sabéis, hace un año y pico me rondaba la idea de ampliar la familia dándole un hermanito/a a Koalín. Mis dudas eran muchísimas, y de hecho no nos lanzamos inmediatamente a ello por temor a que fuese demasiado pronto, así que decidimos posponerlo un año más. En el momento en que nos empezamos a plantear el tema y decidimos retrasarlo, lo que sí hice fue empezar a hacerme test de ovulación y estudiar mi cuerpo para que llegado el momento afrontásemos la búsqueda bien informados y con algo de “práctica” en esto de calcular los días fértiles y demás. Estuve desde mayo de 2015 hasta abril de este año con este “estudio previo” y durante estos meses pude constatar varias cosas:

– La duración media de mis ciclos se estabilizó en 27 días con 5 días de duración de la regla.

– Mi ovulación media pasó de ser tardía (día 16-17 de ciclo y por tanto generando fases lúteas muy cortas), a adelantarse a los días 12-13-14 de ciclo, desde dos meses antes de la concepción de SegundoBebé (febrero’16).

Mis cálculos estaban planificados para empezar a buscar en abril’16, de esta manera SegundoBebé sería de los mayores de 2017. Al empezar a planteárnoslo hace un año veía lejísimos el momento de ponernos a buscar y desde luego lo que tampoco esperaba ni en mis sueños más optimistas es que nos íbamos a quedar tan rápido (al primer intento, casi ná)! El caso es que justo el ciclo en el que hicimos diana mi anterior regla se adelantó un día, y la ovulación también… lo que da como resultado que me adelantaron la FPP 5 días en la primera ecografía y ahora es bastante posible que no tenga un mayor de 2017 sino un benjamín de 2016… (papá koala dice que si lo llega a saber hace él los cálculos… juas).

Así que nuestra situación ha cambiado, vaya que sí. Físicamente debo decir que estoy teniendo un embarazo estupendo igual que fue el primero, tan solo molestias típicas las primeras semanas (náuseas, mareo, mucho sueño y cansancio…) pero afortunadamente nunca ha llegado la sangre al río (o la pota al váter, en este caso) así que no me puedo quejar. Psicológicamente apenas soy consciente de mi estado en el dia a dia, no paso horas y horas imaginando cómo será porque no tengo tiempo material, y eso me crea inevitablemente un sentimiento de culpa que no puedo evitar. Claro que pienso en que todo vaya bien, por supuesto, pero en definitiva le dedico mucho menos tiempo. En resumen, pienso en mi pobre hijo, en lo poco que lo invoco en mis pensamientos sin quererlo, en lo poco que estoy imaginándome el futuro siendo 4… Un desastre…

En lo que sí pienso, en cambio, es en cómo va a afectar su llegada a mi pequeño koalín. Estos meses ha pegado un cambio espectacular: ya habla por los codos, el pipi y caca en el orinal y fuera de casa está dominado 100% (incluso de noche, aunque si no hace antes de acostarse algún escape puede haber) En cuanto al pecho, lo desteté del todo a las semanas de estar embarazada porque me moría de dolor por una parte, y por otra porque no me planteaba ni de lejos una lactancia en tándem, así que quería que mis tetas fueran cambiando el chip preparándose para el nuevo inquilino. Por las noches se sigue despertando pero de vez en cuando se alinean los planetas y ya nos ha regalado alguna que otra noche del tirón.

Nos confirmaron que viene otro niño y que todo va estupendamente, lo cual fue una gran noticia. No os voy a engañar, me hacía ilusión tener una niña… y es que en esta sociedad en la que la publicidad nos bombardea con sus fotos de familias ideales formadas por papá-mamá-niño-y-niña es difícil no dejarse llevar por los clichés. Pero cada vez estoy más contenta con la idea de ser la reina de mi casa y de tener a tres hombres rindiéndome pleitesía (juajuajuaaa), aparte del hecho consabido de todo lo que voy a aprovechar del mayor. Eso de que van a jugar más o se van a llevar mejor no lo tengo tan claro, ya que Koalín tiene un carácter a priori más afín con las niñas que con los niños: su forma de jugar es tranquila y pausada (los niños que gritan, se tiran al suelo, hacen movimientos bruscos, etc lo ponen nervioso), es ultrasensible y todo le afecta (las niñas suelen ser más comprensivas cuando reacciona mal por sentirse atacado) en fin, todo especulaciones que no se confirmarán o desmentirán hasta que no tengamos aquí a Bebé2 (tengo que esperar a que nazca y conocerlo para saber qué mote le va más, jajaja).

Y pensar que hace tres años por estas fechas estaba yo embarazadísima, a días de parir y en paro desde hacía 1 mes y medio, lo que significa, con muchísimo tiempo libre para imaginar, especular y ponerme histérica mucho antes de tiempo (tanto, que mi pobre hijo mayor se retrasó tan solo dos días y yo ya estaba como si llevara 1 año embarazada). Este año estoy solo de 5 meses, poco a poco va asomando la barriga de preñi total y entre el trabajo y mi koalita a tope de power con sus recién estrenados 3 años (este sábado estaremos de celebración cumpleañera!) digamos que tiempo de aburrirme no tengo.

Mi pequeño #babyflash, te quiero con locura, aunque parezca que no es así… tu madre que va todo el día como las locas pegando voces y desmayándose en el sofá al tocar las 7 de la tarde piensa en ti y se muere de ganas de conocerte. Tienes un hermano que es un encanto, cariñoso, sensible y listo como el que más… pero está en una edad difícil y a veces nos pone a prueba, seguro que tú también lo harás. Espero y deseo que os améis con locura cuando os conozcáis, aunque al principio os cueste adaptaros el uno al otro. Porque para mi sois el mayor regalo del mundo y seré muy feliz si os consideráis a vosotros de la misma forma.

En fin, que tantísimos meses de espera con el blog abandonado a su suerte tenían un por qué (bueno, podrían no haberlo tenido, que ya nos conocemos y yo soy muy de ahora me ves-ahora no me ves).

Intentaré ir actualizando conforme avance esta gran aventura en la que nos hemos metido!

(Y a ti, papakoala, GRACIAS por darme lo más grande, por tu paciencia, por tus desvelos, por tus esfuerzos infinitos. LOVIU.)

Anuncios

Debate en Villa Koala

Una vez más acudo a mi pobre y abandonado blog después de llevar 2 o 3 semanas con la actualización escrita y sin tiempo para colgarla…

Hoy hago una reflexión que viene rondando por aquí desde hace un tiempo. Allá vamos…

Muchas veces cuerpo y mente, corazón y cerebro van por caminos distintos. Cada uno tira de un brazo y la bipolaridad se apodera de mi ser… ¿a qué viene esto? Pues a la toma de decisiones complejas en general y a una en particular: ¿Cuando es buen momento para tener un segundo hijo?

650_1200

Una de las preguntas del millón, sin duda. Y es que el concepto buen momento es tan relativo que a la postre acaba siendo inexistente, como los Reyes Magos, una forma de autoengaño a la que nos agarramos para dejar que el destino decida por nosotros.

Es evidente que hay que tener en cuenta varios factores, y esto es impepinable. Suelen ser factores mundanos como la economía doméstica, el momento laboral, el momento que vive la pareja y la fase de crecimiento en la que está el primer hijo. Pero, claro, conseguir la cuadratura del círculo y estar en la cúspide de tu vida en todos esos aspectos es misión imposible.

Los que ya lo han vivido suelen decir que el segundo hijo no hay que pensárselo demasiado porque si no te dan las uvas y acabas por dejarlo estar, si bien es cierto que también me han aconsejado esperar, y por otro lado, me han aconsejado no esperar demasiado. Bien, ¿el termino medio entre esperar y no esperar demasiando viene siendo… cual? He ahí el quid de la cuestión.

Mi parte racional ha establecido una serie de metas incuestionables que debemos alcanzar como familia antes de dar el paso, y la mayoría hacen referencia a Koalín porque mi prioridad en todo esto es que mi hijo no se vea perjudicado por ser “destronado” y no sufra. Así pues, en mi mundo ideal E. Debería haberse destetado, debería dormir solo, debería haber dejado el pañal. Toma ya, tres megahits en la vida de todo bebé en plena fase de cambio a niño mayor. A eso añadiría el inicio del cole y, por tanto, dejar de pagar cuotas de guardería que por muy municipales que sean son un pico. ¿Pido mucho? Seguramente…

Aparte del hecho de que mi hijo hará esos cambios cuando le de la real gana y no cuando quiera yo (porque no entra en mis planes dejar de respetar sus tiempos como he hecho hasta ahora), mi parte emocional-física siente que está preparada y que además postergarlo me da una pereza bárbara… no quiero haber conseguido tener un hijo semi-independiente de mi y empezar otra vez de cero con otro después de haberme acostumbrado ya a la dolce vita.

También hay que tener en cuenta el factor biológico-aleatorio… ¿quien me dice a mi que no me va a costar tiempo quedarme embarazada (aparte de papakoala, que se cree un semental)? E. No es una gran referencia, ya que no hubo búsqueda consciente-concienzuda…. En resumen: en nuestro caso papá koala tiene muy claro que hasta el año que viene nada, y a mi me entran los mil miedos… tanto si pienso en tirarme ya a la piscina como si esperamos. El caso es comerse la cabeza… jajajaja

Y vosotros qué me contáis? ¿os costó tomar la decisión? ¿os lanzasteis al vacío cuesta abajo y sin frenos? ¿estábais de acuerdo ambos?

Besotes